Breve historia de la televisión venezolana y su relación con la venezolanidad (III y final)
- Daniel Ruiz Quintero
- 2 dic 2024
- 10 min de lectura

El auge de la telenovela venezolana
āLa ficción es la configuradora de nuestra vida real; en la dimensión de nuestros amores probablemente mĆ”s que en ninguna otra. Y como son Ć©stos uno de los nĆŗcleos esenciales en torno a los cuales se organiza nuestra personalidad, pensemos cuĆ”nto importa el tema de la ficción amorosa.ā
(JosƩ Ignacio Cabrujas 2002)
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Los aƱos ochenta marcaron la Ć©poca dorada para la industria televisiva venezolana, especialmente para su gĆ©nero estrella: la telenovela. Esta fue una Ć©poca en la que la televisión era la principal fuente de entretenimiento en el paĆs, dado el limitado alcance de las parabólicas y los sistemas de televisión por cable en el paĆs. Esta situación favoreció la supremacĆa de RCTV y Venevisión, quienes dominaron tanto la producción como el consumo de ficción venezolana. Sin embargo, no fueron los Ćŗnicos actores clave en la creación de cultura televisiva en Venezuela. La televisora estatal Venezolana de Televisión tambiĆ©n produjo exitosas ficciones seriadas, mientras que a finales de esta dĆ©cada emergió Marte TV, un emprendimiento independiente que produjo importantes producciones en el paĆs.
Durante estos aƱos, Caracas se convirtió en un importante centro de producción audiovisual a nivel regional, no solo de televisión, sino tambiĆ©n de pelĆculas y cuƱas publicitarias destinadas tanto al pĆŗblico nacional como continental. Es inevitable preguntarse sobre las causas que propiciaron este Ć©xito, y sobre los factores que condujeron al declive de la televisión venezolana tangible en la actualidad, un panorama en el que la producción de telenovelas en el paĆs ha desaparecido por completo.
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Los setenta

El auge de la televisión venezolana estuvo, en gran parte, vinculado al éxito tanto nacional como internacional de las telenovelas, que desde los años setenta comenzaron a ser exportadas, como ya se dijo gracias a la introducción del videotape. Este género televisivo, con un fuerte poder de seducción entre las masas, fue fundamental en la construcción de una identidad nacional, a la vez que permitió visibilizar lo venezolano antes la creciente masa de espectadores internacionales. Inicialmente las telenovelas venezolanas cautivaron audiencias de América Latina y de la comunidad hispana de los Estados Unidos, y luego consiguieron abrirse un nicho en mercados en todos los continentes.
Autores como las cubanas InĆ©s Rodena y Delia Fiallo, junto a los venezolanos JosĆ© Ignacio Cabrujas y, mĆ”s tarde, CĆ©sar Miguel Rondón, fueron fundamentales en la creación de estos relatos sentimentales. AsĆ, los shows de sentimientosĀ ācomo los llamaba Cabrujasā, inspirados en la cotidianidad de un paĆs rico y en crecimiento, dieron lugar a espectĆ”culos audiovisuales de alcance mundial hechos en Venezuela. El melodrama venezolano, aunque inspirado en convenciones narrativas previamente exploradas con Ć©xito por paĆses como Chile, MĆ©xico y PerĆŗ, destacó gracias a su robusta capacidad de producción y talento artĆstico. Este auge fue posible gracias a una economĆa fortalecida por la bonanza petrolera durante el gobierno de Carlos AndrĆ©s PĆ©rez, respaldada por una moneda estable y un sistema de bienestar social que, en ese momento, era Ćŗnico en AmĆ©rica Latina.
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āLa telenovela culturalā versus el melodrama rosa
A pesar de su Ć©xito, la televisión venezolana en los setenta no estuvo libre de crĆticas. Un ejemplo claro de esto fue la aparición de la llamada "telenovela cultural", una iniciativa colectiva impulsada desde RCTV que trabajó por la renovación del gĆ©nero melodramĆ”tico televisivo venezolano. Este movimiento contó con figuras clave como Cabrujas, acompaƱado por destacados creadores como CĆ©sar BolĆvar y Julio CĆ©sar MĆ”rmol, quienes desarrollaron obras de gran impacto que dejaron una huella indeleble en la representación de la venezolanidad en televisión. Entre las producciones mĆ”s emblemĆ”ticas destacan Sangre azulĀ (1979), de MĆ”rmol, que exploró los traumas culturales heredados de la Guerra Federal en el siglo XIX; La seƱora de CĆ”rdenasĀ (1977), que abordó las complejidades del heteropatriarcado en la sociedad venezolana; y EstefanĆaĀ (1979), que retrató las luchas de una heroĆna en los turbulentos aƱos de la dictadura perezjimenista durante la dĆ©cada de los cincuenta.
A principios de los ochenta, las telenovelas culturales fueron desplazadas por el Ć©xito del melodrama rosa, que desde Venevisión se consolidó como el favorito del pĆŗblico. Este cambio estuvo estrechamente vinculado al trabajo de la escritora Delia Fiallo, quien, entre 1968 y 1982, escribió los grandes Ć©xitos de Venevisión. La llegada de Fiallo a RCTV marcó el fin de la telenovela cultural, ya que en este canal comenzó una nueva lĆnea melodramĆ”tica en la que la conexión con la venezolanidad perdió protagonismo.
En Radio Caracas, la escritora cubana consolidó su prestigio y reafirmó la popularidad del melodrama rosa con telenovelas exitosas como LeonelaĀ (1983), TopacioĀ (1984), CristalĀ (1985) y Kassandra (1992). Mientras tanto, en Venevisión, el actor y ejecutivo ArquĆmedes Rivero desarrolló un estilo propio de telenovela rosa que competirĆa con las historias de Fiallo, promoviendo la entrada y consolidación de nuevos talentos en la industria nacional. AsĆ, al final de la dĆ©cada, la televisión venezolana vivĆa una suerte de "luna de miel" con el melodrama rosa, un fenómeno que contrastaba con el agitado clima social que vivĆa el paĆs, y cuyo suceso cumbre fue el estallido social conocido como El Caracazo en 1989.
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La televisión venezolana global
āLas industrias comunicacionales con la globalización pierden mucho de lo que tuvieron de expresión cultural nacional y de organizadoras ciudadanas: deja de haber editoriales y televisoras nacionales ante la exigencia de fusionarse con empresas globales y cautivar a clientelas distantesā.
(GarcĆa Canclini 2002)
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A principios de los noventa, el impacto de la globalización y el éxito internacional de las telenovelas rosas venezolanas transformaron profundamente lo que se representaba sobre Venezuela en la televisión nacional. Entre los hitos mÔs notables de la expansión de la industria destaca la conquista de mercados como el español, donde el melodrama venezolano encontró una audiencia Ôvida y fiel. Este auge, sumado al nacimiento de la televisión privada en España, propició posteriormente alianzas estratégicas y coproducciones entre cadenas españolas y venezolanas. Ejemplos de esta colaboración incluyen La mujer prohibida (1991) en Telecinco y Amor de papel (1993) en Antena 3, telenovelas que apostaron por la inclusión de tramas y personajes españoles en sus argumentos.

Sin embargo, este repentino auge fue impactado por los cambios económicos, polĆticos y sociales que azotaban a Venezuela. La crisis venezolana, que en 1992 vivió dos intentos de golpe de Estado y posteriormente vio la destitución de su presidente por malversación de fondos, impactó profundamente a la industria televisiva. AdemĆ”s, las crecientes ventas internacionales comenzaron a moldear las decisiones de las empresas de televisión nacionales, privilegiando un enfoque que limitó la creatividad de los autores y realizadores. Esto respondió al interĆ©s de los ejecutivos venezolanos por captar pĆŗblicos extranjeros, relegando en ocasiones las preferencias de sus audiencias nacionales. Las huellas de la identidad venezolana representadas en televisión se simplificaron, y muchas veces se vieron reducidas a la representación de variables como el acento, los fenotipos de sus actores y los paisajes locales.
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Una dƩcada turbulenta
A medida que avanzaba la dĆ©cada de los noventa, la televisión venezolana cedió terreno ante las poderosas industrias brasileƱas, mexicana y las emergentes productoras colombianas. La iniciativa independiente de Marte TV no logró sostenerse, y Venezolana de Televisión, que habĆa producido importantes ficciones seriadas como La dueƱaĀ (1985), El hombre de hierroĀ (1985) y La mujer sin rostroĀ (1984), abandonó la producción de ficción debido a los altos costos asociados. AdemĆ”s, el inusitado prestigio de los autores y creadores venezolanos de telenovelas los fue apartando de la industria nacional. Por ejemplo, Cabrujas formuló proyectos para TV Azteca de MĆ©xico y contribuyó a la formación de escritores en Colombia, lo cual fue confirmado por el escritor Fernando GaitĆ”n en una entrevista con Leonardo Padrón en 2005. Otra evidencia fue la adquisición por parte de Televisa de MĆ©xico de los derechos de los libretos de Delia Fiallo e InĆ©s Rodena, cuyas telenovelas habĆa popularizado la industria venezolana. De igual forma, la creciente demanda internacional de actores venezolanos, cada vez mĆ”s solicitados en AmĆ©rica Latina y Europa, hizo que sus honorarios incrementaran hasta el punto de resultar insostenibles para la industria local.
Sorprendentemente, esto permitió renovar la representación de lo venezolano en pantalla, gracias a la inyección de sangre nueva detrĆ”s y delante de las cĆ”maras. Durante los aƱos noventa, la televisión no solo visibilizó la crisis moral del paĆs a travĆ©s de la telenovela, sino que exploró nuevas formas dentro del gĆ©nero. Mientras Venevisión, y en menor medida Marte TV, seguĆan produciendo melodramas rosas, RCTV apostó por la experimentación. Por estas callesĀ (1992), escrita por Ibsen MartĆnez, presentó una ficción melodramĆ”tica realista basada en noticias cotidianas, alcanzando niveles de audiencia sin precedentes y conectando al pĆŗblico con personajes profundamente venezolanos. Sin embargo, su marcado localismo limitó su Ć©xito en los mercados internacionales.
Otros proyectos innovadores fueron De oro puro (1994) de Julio CĆ©sar MĆ”rmol, una ambiciosa obra de ciencia ficción; Amores de fin de sigloĀ (1995), la primera telenovela original de Leonardo Padrón, que abordó temas poco explorados en la televisión nacional; y Dulce ilusión (1993), que integró dibujos animados en su narrativa. Aunque estas propuestas no tuvieron gran aceptación ni dentro ni fuera del paĆs, demostraron la capacidad de la televisión venezolana para reinventarse en tiempos difĆciles, reafirmando su relevancia cultural y creativa en un momento de transformación social.
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La venezolanidad televisiva en el nuevo milenio

Con la llegada del aƱo 2000, la televisión venezolana vivió un breve resurgimiento, marcado por interesantes transformaciones en su panorama mediĆ”tico. DespuĆ©s del Ć©xito alcanzado por Venevisión en los aƱos noventa, RCTV retomó la producción de telenovelas rosa, pero sin renunciar a la innovación. Por ejemplo, introdujo protagonistas que rompĆan con el canon hegemónico de belleza en Mi gorda bella, exploró la influencia de la modernidad sobre el cuerpo femenino en Juana la virgen, y aƱadió elementos de suspenso poco comunes en la telenovela venezolana, en gran parte gracias al guion de MartĆn Hahn.
Mientras tanto, Televen, una seƱal nacida en 1988, se consolidaba como un competidor de peso en la escena nacional. Aunque originalmente se enfocaba en una audiencia de Ć©lite āestratos A, B y Cā, su programación rica en producciones extranjeras de alta calidad seƱalaba un cambio en los hĆ”bitos de consumo de contenidos que marcaba el cambio de milenio. La aparición de sistemas de televisión por cable, satĆ©lite, y la popularización de los DVDs, acompaƱada de una creciente piraterĆa, evidenciaba cómo la audiencia venezolana empezaba a diversificar sus opciones de consumo de ficción seriada, afectando las dinĆ”micas tradicionales de la industria televisiva local. A pesar de esto, la competencia entre RCTV y Venevisión en el campo de la telenovela vivió momentos de gran dinamismo e intercambio de talentos. Sin embargo, el esplendor que la televisión venezolana alcanzó en el extranjero durante los aƱos ochenta y noventa no pudo ser recuperado.
El cierre de la seƱal abierta de RCTV en 2007 marcó un punto de inflexión en la industria televisiva venezolana. Este acontecimiento, producto de tensiones polĆticas entre los dueƱos del canal y los dirigentes del chavismo, coincidió con una crisis económica que debilitó las capacidades de producción local. SimultĆ”neamente, el auge de plataformas como el cable, internet y las redes sociales reconfiguró las dinĆ”micas de consumo audiovisual, mermando la popularidad de la televisión abierta tradicional.
AdemĆ”s, durante este periodo, la producción de ficción seriada en espaƱol experimentó el ascenso de la industria colombiana y la expansión de productoras estadounidenses como Telemundo y Univisión. Estas empresas no solo desafiaron, sino que tambiĆ©n superaron el liderazgo que Televisa habĆa mantenido durante dĆ©cadas en la exportación de telenovelas. Con estrategias diseƱadas para atraer un pĆŗblico global, estas productoras desplazaron la influencia que la ficción seriada venezolana habĆa ejercido en los mercados internacionales. Este cambio aceleró la pĆ©rdida de los mercados que Venezuela habĆa consolidado, debilitando su posición como referente en la exportación de este gĆ©nero televisivo.
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El ocaso de la telenovela venezolana
La producción de telenovelas venezolanas logró resistir un tiempo mĆ”s gracias al empuje hecho por Venevisión y los intentos de Televen por fomentar este gĆ©nero con proyectos como Nacer contigoĀ (2012) y Dulce amargoĀ (2012). Sin embargo, la industria se alejó completamente de la producción de telenovelas cuando Venevisión emitió Para verte mejor (2018), una ficción de Mónica MontaƱƩs, que es considerada la Ćŗltima telenovela venezolana estrenada en televisión abierta al dĆa de hoy, lo que cerró un capĆtulo fundamental en la historia del entretenimiento y de construcción de la imagen propia del paĆs en el campo de la ficción televisiva. A pesar de este aparente panorama sombrĆo, las telenovelas venezolanas siguen siendo un paradigma de la venezolanidad en la memoria colectiva nacional. Sus continuas retransmisiones en el paĆs las hacen uno de los pocos referentes de lo venezolano que es accesible para las nuevas generaciones a travĆ©s de la televisión abierta.
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La venezolanidad en la televisión del presente
La crisis impulsada por el rĆ©gimen polĆtico en Venezuela ha hecho inviable la producción de una televisión competitiva debido a la alta inflación y la falta de garantĆas para los productores, quienes enfrentan enormes dificultades para hacer viables sus proyectos en un contexto económico tan inestable. Aunado a esto, la popularidad de las plataformas de streaming, la televisión por cable y satelital, asĆ como las redes sociales, han intensificado los desafĆos para la televisión venezolana, que lucha por encontrar su espacio y audiencia.
A pesar de ello, la televisión nacional ha seguido explorando formatos no ficcionales, como documentales, programas informativos, talk-shows y especialmente el magazine. Este formato, orientado al entretenimiento y la farÔndula, ha logrado consolidarse como una de las principales ofertas televisivas en Venezuela, ventana para la exposición de talentos y tradiciones venezolanas en la pequeña pantalla. A través del magazine, se exponen costumbres y fenómenos sociales de actualidad que dan cuenta del estado de la venezolanidad en el presente.
Es a su vez significativo cómo la televisión abierta sigue siendo un escenario privilegiado para la visibilidad de referentes culturales venezolanos de gran popularidad que se han mantenido en tiempos convulsos. Ejemplos notables de esto son el certamen Miss Venezuela y la transmisión en vivo de eventos deportivos de gran relevancia nacional, como la Liga Profesional de Béisbol y los partidos de la selección nacional de fútbol, la "Vinotinto".
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A modo de cierre

A lo largo de los aƱos, la televisión venezolana ha sido un vehĆculo esencial para la construcción y visibilización de lo nacional. Desde las dĆ©cadas doradas de la telenovela hasta los retos contemporĆ”neos impuestos por la crisis polĆtica, económica y mediĆ”tica, la televisión nacional ha reflejado numerosos aspectos de la realidad venezolana y servido como un espejo de las esperanzas, luchas y aspiraciones de una sociedad en transformación.
A pesar de los retos globales que enfrenta la televisión ācomo la creciente influencia de las redes sociales y las plataformas de streamingā, en Venezuela, en medio de una crisis permanente y un empobrecimiento generalizado que hace limitado el acceso a nuevas tecnologĆas, la televisión abierta sigue siendo una herramienta esencial para la difusión y preservación de la cultura. Esta crisis, sumada a los efectos de la globalización, los avances tecnológicos y las tensiones geopolĆticas, ha transformado profundamente el panorama televisivo venezolano.
Este desafĆo ha obligado a la televisión a adaptarse y reinventarse constantemente para mantener su relevancia en la sociedad. Sin embargo, en este proceso, considero que se ha descuidado su potencial como herramienta de transformación social, relegando su capacidad de influir en los cambios culturales y colectivos que tanto necesita la sociedad venezolana. Volver la mirada a la televisión como un recurso clave en la construcción de la venezolanidad no solo es un reto urgente, sino tambiĆ©n un paso esencial para sanar las fracturas de una identidad colectiva que, aunque frĆ”gil, posee un extraordinario potencial transformador.
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Referencias
Cabrujas, José Ignacio. Y Latinoamérica Inventó La Telenovela. Edited by Vicencio GonzÔles-Azuaje, Alfadil Ediciones, 2002.
GarcĆa Canclini, NĆ©stor. Latinoamericanos buscando lugar en este siglo. 1. ed, Paidós, 2002.
Los Imposibles de Leonardo Padrón - Fernando GaitÔn / Temporada 1. Directed by MundoUR, 2020. YouTube, https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=XVI17zX5sv0.
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